La ventana ciega
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La Galería Luis Méndez presenta La ventana ciega, una muestra de David de la Mano comisariada por Ricardo García Núñez.

David de la Mano (Salamanca, 1975) es un artista cuya obra construye mapas emocionales de la experiencia huma­na. Sus grandes murales, poblados por figuras humanas que se entrela­zan y se acumulan, exploran la densidad de la existencia y la frágil poética de la vida colectiva. Desde finales de los años 90, ha desa­rrollado proyectos en espacios públicos que transitan la escultura, la instalación y el land art, transformando entornos cotidianos en paisa­jes que invitan a la reflexión sobre nuestra geografía interna y ex­terna.

El trabajo de David se extiende por más de 20 países en cuatro conti­nentes, y su obra gráfica ha formado parte de exposiciones individua­les y colectivas en galerías y museos de Madrid, Valencia, Salamanca, París, Milán, Roma, Varsovia, Moscú, Berlín, Montevideo, Mendoza, Bar­celona, Oslo, Chicago, Los Ángeles, Nueva York y Londres. Su trabajo revela un delicado entramado entre la presencia humana y el espacio que habita, un constante diálogo entre lo individual y lo colectivo.

La ventana ciega reúne cerca de ochenta dibujos sobre papel realizados por David de la Mano y conforman un corpus silencioso y denso, donde la imagen no ilustra un relato sino que lo insinúa, lo deja suspendido. No hay aquí una narración lineal ni una clave única de lectura: hay frag­mentos, escenas detenidas, gestos mínimos que se repiten y se transfor­man como una respiración contenida.

El título señala una condición más que una metáfora. La ventana, enten­dida como lugar de observación, aquí no ofrece una vista clara ni una salida. No permite asomarse al exterior, sino que obliga a detener la mirada. En un tiempo marcado por la exposición constante y la circula­ción ininterrumpida de imágenes, esta ceguera no es una carencia, sino una forma de resistencia. Mirar deja de ser un gesto automático. 

Las figuras humanas están despojadas de identidad. Son siluetas sin ras­gos, concentradas en acciones elementales: sostener, avanzar, vigilar, esperar. No representan individuos, sino posiciones. Su relación con el entorno es inestable y precaria, como si el suelo pudiera desplazarse en cualquier momento. El paisaje no funciona como escenario, sino como una estructura frágil, atravesada por tensiones. La presencia de animales —lobos, aves, serpientes— introducen un diálogo, a veces, con las perso­nas.

El papel no actúa como soporte neutro, las manchas, las transparencias y las zonas erosionadas permanecen visibles, sin correcciones y la imagen se construye desde la pérdida y la superposición. A lo largo del conjun­to aflora una reflexión sobre la fragilidad de lo común, la dificultad de sostener vínculos y la persistencia de gestos que se repetiten sin alcanzar un resultado claro. No hay épica ni promesa. Las escenas mues­tran acciones mínimas en un entorno que no ofrece garantías, a veces in­quietantes, donde el control es siempre provisional.

La ventana ciega no propone una experiencia inmediata ni complaciente, exige tiempo, atención y una cierta disposición a la incertidumbre don­de cada dibujo funciona como un punto de acceso parcial, nunca como una respuesta o una certeza.

La ventana ciega propone una pausa, una forma de mirar despacio, incluso a ciegas.

 

+ Información:

 

David de la Mano

e-mail: daviddelamano@gmail.com

Tel.: +34 650815840

https://www.instagram.com/daviddelamano_

 

Ricardo G. Núñez

e-mail: ricardobbaa@gmail.com

 

Galería Luis Méndez

C/ Meléndez 8

37002 Salamanca

Tel.: + 34 923 260 725 // +34 606 325

e-mail: info@luismendez.net

www.luismendez.net 

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